Antes de que las ciudades comenzaran a crecer, el mundo rural era el espacio vital por excelencia. En él han predominado saberes forjados por siglos de adaptación al medio, así como valores muy vinculados a lo comunitario y a la naturaleza. Sin embargo, no todo es idílico.
El trabajo de las mujeres y su contribución al mantenimiento de la sociedad rural nunca se ha valorado. Según el informe del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Condiciones de vida y posición social de las mujeres en el medio rural, las mujeres rurales ya vivían con la sobrecarga del trabajo doméstico y de cuidados y el trabajo en el campo, sin estar dadas de alta ni ser quienes tenían la propiedad de la tierra. Han sufrido falta de independencia económica, autonomía y autoestima, en parte relacionado por la falta de acceso a empleo remunerado, pero especialmente por unas relaciones de poder desiguales. Esta situación ocurre tanto en nuestro entorno como en países del Sur.
La asociación de solidaridad internacional Perifèries ha coordinado dos estudios para profundizar en este contexto. ¿Cómo perciben sus roles las mujeres del medio rural? ¿Qué sienten que tienen de bueno y de malo estas diferencias? ¿A qué creen que se deben? ¿Las mujeres jóvenes están transgrediendo estas costumbres? Son algunas de las muchas preguntas que han dado pie a dos procesos de búsqueda de respuestas, uno en el País Valencià y otro en la Parroquia La Esperanza, en la provincia de Pichincha, Ecuador. Procesos análogos cocinados a fuego lento, ya que el objetivo es recoger sus narrativas entendiendo que las mujeres rurales no son un conjunto homogéneo sino que son diversas y plurales. Las protagonistas, en contextos tan aparentemente lejanos, se conectan hablando de las transformaciones que la agroindustria y el capitalismo han provocado en sus territorios, de los trabajos invisibilizados, del Buen Vivir y la idea de progreso, de la relación con la tierra o de los saberes que persisten.
Esta vinculación de relatos de vida tan diversas, pero que tienen tanto en común, forma parte del proyecto SudTerrani, financiado por la Generalitat Valenciana, con el que Perifèries ha seguido apoyando los espacios y redes de Soberanía Alimentaria en el País Valencià desde la solidaridad internacional y el compromiso con la movilización social.
Cada vez hay más personas jóvenes implicadas en proyectos agroecológicos. Muchas son mujeres. Construir con ellas desde el feminismo es nuestra manera de entender una soberanía alimentaria verdaderamente transformadora.
Más información:
Rolando Morán (Perifèries) 607 349 680
ESTUDIOS:
- Donde habita la esperanza, la tierra la cuidan ellas, por María Fernanda Vallejo y Susy Pinos.
- Dones rurals del País Valencià. Veus que parlen de treball invisible, ecodependència i interdependència, por Sarai Fariñas.
Disponibles en: https://periferies.org/es/feminismos-diversos/materiales/publicaciones