Somos Semillas

Las políticas neoliberales impuestas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, han estado especialmente enfocadas a la destrucción del mundo rural y la conversión del campesinado en mano de obra para fábricas, privatizando los bienes comunes y convirtiendo en delito el intercambio de semillas si estas habían sido patentadas.

Pese al brutal control que empresas multinacionales ejercen sobre semillas, insumos y maquinaria agrícola y la pérdida de soberanía alimentaria de pueblos y estados, la agricultura campesina y familiar ha seguido existiendo, con un protagonismo indiscutible de las mujeres, quienes a pesar de ser las principales encargadas de “seleccionar y guardar las semillas, labrar la tierra, sembrar, cosechar, almacenar los alimentos y cocinar”, son propietarias de tan solo el 2% de las tierras de cultivo del mundo.